Y entonces pensé en los recuerdos
Y recordé los pensamientos
“Esto no es lo que hacen los cuerdos,
ellos viven con razonamientos.”
¿De qué sirve ya escucharme a mi mismo?
Al fin y al cabo, ya me he perdido nuevamente.
Lo bueno de perderme es pensar en el altruismo,
que requiero para encontar mi mente.
Escondida dentro de las malezas de la misma,
Confundida dentro de los mares de ideas incansables.
Insasiables, dignas de quien como yo, se ensimisma.
Inagotables, dignas de quien como yo, rechaza las ideas aceptables.
¿Donde estaríamos sin gente que criticara lo establecido?
¿Estaríamos, siquiera, me pregunto yo?
De que sirve escribir algo poco esclarecido,
¿Si al final lo leeré solo yo?
Y los pocos que lo lean, se confundirán.
Otros pocos, lo comprenderán.
Y aun menos, lo disfrutarán.
De que sirve intentar crear arte en un mundo donde todos morirán?
Cuando todo esta mierda llegue a su fin
Quien se quedará a leer cada pequeño poema fallido
De toda la gente que a escondidas escribió un sinfín
Tantos años escribiendo y solo recibir un leve sentimiento de vacío abolido